De vuelta a la Vida

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Una hoja seca en medio del patio recupera su desertora tonicidad, el verde perdido revierte su partida enviando al exilio al marrón y la salvia de vida ensancha sus venas llenándolas de nuevo de acción. La fiesta que culminaba detiene su duelo y la reconocida fuerza de la corriente liquida y espesa excita las nervaduras y se arquean… y ensanchándose como un tórax que inhala una profunda bocanada de aire puro, la hoja vuelve a la vida. Entre las demás hojas muertas, nadie lo nota…

La canasta hiede, la toxina de muerte ha poseído el suculento cuerpo de un pequeño y redondo albaricoque. Inesperadamente un latente impulso de vida expulsa de un brusco empujón hacia fuera el fermento de un hongo maldito que pretendía arrancar para siempre el aroma cautivante de su pulpa. Recogida hacia dentro tiembla la semilla esperando, y esperando su muerte es sorprendida por la vida, que de imprevisto rejuvenece sus sendas y las allana de jugo. Un vibrante y misteriosamente fuera de lugar milagro ocurre y lejos de podrirse, el fruto se llena de sabor y dulzura y allí, al fondo del montón, nadie lo nota…

El hígado ya no higadea, el estomago deja de estomagear, el riñon de riñonear y la vida deja de vivir en ese cuerpo tan masculino como decadente. Se piensa que no volverá a cortar su larga y canosa cabellera y para qué, si ahora se confunde con el blanco de la funda de la almohada donde reposa todo el día y toda la noche su cabeza. Inseparable cáncer de la carne, no pretende abandonar su amorío con el tejido y seducidos por el veneno, los órganos ceden sin mayor resistencia y le dejan avanzar. Pero esta vez semejante embaucamiento se ve truncado. Después de largo avance, el mal recibe orden de retiro y sus tropas renuncian. La misión no lleva este enredo hasta el final y el embrujo se evapora. La pasión reparadora de la sangre limpia, restaura el daño y lentamente barre y rastrilla de las células el despojo de la enfermedad que no pudo y no podrá contra este cuerpo ahora más vivo que nunca. Pero él no lo sabe, no lo cree y no se levanta y en la soledad del asilo, nadie lo nota…

Grito desesperadamente que estoy viva, un milagro similar y silencioso me mantuvo a salvo de la lapidante oscuridad que me persiguió por años. Escondida con miedo a pecar debajo de la religiosa roca, atada de manos y pies por la paralizante duda y distraída en la infructuosa pesca del corazón de un hombre que no era mío ni para mi, yo me moría. No conocía escape y perdía mi esencia bajo la pesada pero cómoda máscara del conformismo. Pero el amor me había visto de reojo cuando me asomaba a su ventana envuelta en el Espíritu de vida que levantaba con alabanza, desde ahí y en la distancia planeaba un milagro para mi. Su lejana cueva al otro lado del giro que sin final me tenia caminando en círculos se acercaba como un tornado impetuoso, dispuesto a golpearme y arrastrarme con toda su fuerza, sin piedad ni remordimiento.

No sabia que la vida me sucedería, pensaba que tenia que inventármela, pero ella llegó y me atropello desprevenida, sentí el golpe de su mirada, su amor me saco del carril con una fuerza que tiró todo al piso y rompió como un cristal, en mil pedazos lo que creía que yo era. El contenido de mi alma derramado y absorbido por el sediento suelo donde se hizo el desastre, camufló todos mis yo y combinando mi color con el del piso, el del aire, el del viento, el cristal y todo lo demás, no supe que recoger y donde ponerlo. No pude rehacerme como era antes y por suerte, desaparecí.

El amor vive en la vida y con ella llegó él, el que me armó. Me reinventé en sus ojos, en su voz, renací en sus palabras, en sus caricias y en sus tímidos clamores de amor. Me encontré en los besos de las ganas que caballerosamente parqueaba en mis manos. El tiempo se detuvo mientras yo me sacaba de los bolsillos los pedazos de lo que fui y los ponía sobre la mesa buscando que él lo resolviera, que le diera orden a mi caos, lo vi resolver líos peores que ese cuando aun llevábamos vendas. No corría un segundo cuando me derramaba sobre sus rodillas suplicando que me aparejara de algún ángulo, que me diera al menos un significado, un termino, un nombre, un algo. Y él sonreía con la calma del ladrón que fue descubierto y ha sido encerrado sin derecho a apelar. Yo sabía que el podía y el sabía que yo sabía y que no tenia escapatoria.

La placidez de su mirada me pudo hasta la verdad mas profunda y el destello de su luz me venció y ya no fui más yo, no fui más nadie y no quise serlo. Quise estar ahí para siempre con esos ojos y esas manos y ese él tan él y tan nadie más. Me quedé arraigada como la raíz a la tierra y desde ahí me armó de a pedazos. Él también quedo prendado a mi, manchado de mi color, tatuado de mi espíritu y cautivo y presa de todo el amor contenido en mis tantos años de derroche de brios erráticos y confusos. Mi corazón estaba intacto como si no se hubiera usado pero blando como el cuero de unos zapatos finos con años de trajines. Desde ahí me reconstruyo las formas y de la nada que era entonces, levantó a esta mujer que hoy grita que esta viva.

Lo asusté y no huyó, lo golpee con mis realidades varias, todas caóticas y aterradoras y no perdió ni una cana de su barba en ninguna batalla. Me abalancé sobre su casa, sobre su cama, sobre su cuerpo y me abrió la puerta, levanto la sabana y soportó todo el peso de mi humanidad sin mayor esfuerzo. Lo hice llorar, lo deje solo, le amenacé de muerte el alma diciéndole que jamás volvería a verme y todas y cada una de las veces que ataqué, él regresó sonriente acariciándome el lomo de perro rabioso sin miedo a ser mordido nuevamente. Cada vez que lo veía añadía sigilosamente y en perfecta disposición una o dos piezas al interminable rompecabezas que estaba decidido a montar y lo montó, lo dejó como un lienzo virgen que hoy se templa con fuerza para ser pintado. No se como lo hizo, como lo hace, pero lo hace y lo sigue haciendo.

Hoy escribo para él y sin aun firmar un papel quiero prometerle que un día escribiré por horas acerca de él y su amor salvador de héroe incognito. Y lo haré sin contener un solo talento y aunque se enoje lo haré forzando la vista que ahora tengo gracias a su amor y que antes no tenia por temor, será un privilegio enterar al mundo de lo que ha hecho y como lo ha hecho y cuan dispuesto está de seguir haciéndolo.

Hoy algo digo porque quiero que me ansíe, que desee el mensaje en las letras que aunque no darán honra a sus hazañas, reconocerán en partes pequeñas al gran hombre que sacó de él, que estaba perdido y que me ha regalado como amante y compañero. Le daré públicamente las gracias al amor de mis vidas por trabajar de la mano del hacedor de todo lo que vive, le daré las gracias por traerme la vida para ser vivida de nuevo y le haré saber con arrebato cuanto lo amo y que el milagro está hecho y nacerá de el una obra de amor que hoy se esta gestando en las entrañas de nuestros días juntos y de nuestros días separados por las largas distancias. Que el tiempo se siga comiendo el dolor de no permanecer juntos siempre y que explote en cada uno de nuestros encuentros rebosados de amor y pasión mientras concluimos esta obra los dos, él desde su infinita cabalgata sobre mis emociones y yo resguardada bajo el escudo protector de su mirada.

Y ahí estará un día expuesta nuestra complicidad, escrita para que nadie mas la noté, solo él.

Nos hemos perdido…

Estamos perdidos… y eso, eso es lo que nos pasa, eso es lo que nos tiene mal. Ese creer conocer el camino, ese creer tener la razón y creer conocer la única verdad, ese creer saber más que el otro y ese creer que sabemos que siente, que piensa, que cree solo por lo que dijo o hizo alguna vez. Ese tomarnos todo personal como si fuera contra nosotros. Estamos perdidos en nuestros muy estúpidos egos.

Estamos mal, mal porque juzgamos, mal porque nos apresuramos a pensar lo peor del otro, mal porque no sabemos nada y si creemos entenderlo todo. Si comprendiéramos que lo único que debemos hacer por nuestro bien, es lo único que en realidad PODEMOS hacer: cambiarnos a nosotros mismos, cambiar aprendiendo, cambiar lo que no nos gusta de nosotros, lo que nos hace mal y respetar. Debemos dejar a los demás que vivan sus procesos ya que a cambiarlos es imposible.

Qué tan difícil se nos ha vuelto aceptar a los demás con sus diferencias? Se nos volvió imposible. Ya no hay respeto por lo distinto, solo rechazo, agresión, odio y descrédito. Si piensas diferente debemos matar tu idea, si te ves diferente, debemos matar tu imagen, si crees diferente, lapidemos tu Fe. Nos hemos perdido en un camino de muerte y no veo el retorno.

No podemos seguir así, eso nos está enfermando y matando. No podemos vivir enojados e indispuestos con el otro, con el de al lado, con el del otro piso, con el compañero de trabajo, con el jefe o el subalterno, con el de la tele, el de la radio, el del blog, el del fbk o el de Instagram… no podemos ir por ahí lanzando improperios e insultos directos al actuar, al pensar, al decir de todo lo malo que se nos ocurre de aquel que piensa diferente, no podemos seguir sintiéndonos agredidos por sus argumentos y aludidos por su expresiones personales, no podemos alejar a los demás de nosotros solo por su opinión, por su condición sexual o solo porque no nos pareció gracioso su chiste. No podemos seguir olvidándonos de que el otro también es un ser humano como nosotros lleno de maravillas y desastres. No debemos!!!

No, no debemos seguir así, así odiando a los demás por ver el mundo y las circunstancias de una forma distinta. Por amar, odiar, necesitar y demandar cosas diferentes a las nuestras. Si para nosotros está equivocado igual merece respeto y amor, por qué agredirlo? por qué alejarlo o anularlo?, por qué cuestionarlo? Y peor sin darle la opción de expresarse, por qué criticarlo? Por qué burlarlo? Solo porque piensa, cree, se ve o se expresa diferente?.

Ya no más!!! Ya no seamos más inhumanos y dejemos de rechazar nuestra naturaleza y la de los demás solo por las diferencias que en realidad nos hacen únicos a cada uno de nosotros. La vida se encarga de darnos lecciones y los aprendizajes llegan solos con el mero hecho de estar presentes en este mundo aquí y ahora. No tratemos de enseñarle nada a nadie, no lo obliguemos a que piense igual, no lo juzguemos por ser diferente ni lo subestimemos por su mentalidad.

Porque no podemos entender que lo único que podemos hacer en la vida es tomar acción y cambiar lo cambiable: a mi mismo, cambiar lo que pensamos, lo que hacemos y lo que decimos… es fácil, me cambio yo a mi misma y respeto al otro y sus cambios. Porque es tan difícil aceptar que NO somos iguales y que NO podemos cambiar a nadie.

Todos tenemos derecho a expresar lo que pensamos de alguien o respecto a algo y por eso merecemos ser condenados? Estoy tan mal si ejerzo el derecho de votar por quien yo quiero y expresar el motivo por el cual pienso hacerlo. Yo soy capaz de movilizar con mis ideas, no tengo que destruir a nadie para que sean tenidas en cuenta. No más!!! Y si tenemos derecho de expresar nuestro desacuerdo como mejor lo consideremos, porque no podemos hacerlo? Vamos a recibir un castigo público por oponernos? Ahhh y si se me ocurre defenderme de un ataque directo frente a la opinión pública debo tener cuidado porque no tengo derecho a cuidar mi imagen y mi posición y menos a defenderla porque eso sería darle la razón al calumniador o en el peor de los casos estoy iniciando la agresión al solo manifestar mi desacuerdo? . No jodás!!! Ya no más!!! Me cansé. Estoy agotada de esto. Me duele ver lo inhumanos que nos hemos vuelto y me preocupa el futuro de mis hijas en un mundo intolerante, lleno de mezquindad, odio, juicios y enfrentamientos por ser como somos y creer en lo que creemos. Estoy muy frustrada y desanimada por la gente inconsciente que sigue matando este mundo y hoy no quiero dejar de decirlo así no sirva para nada. Lo digo porque puedo y a ver quien me calla.

Me quede pensando luego de sentir repulsión justo después de ver cómo cada día la gente se enfrenta y se ofende feo por expresar sus ideales políticos, como se juzgan unos a otros sin saber a fondo que mueve a cada uno a pensar cómo piensa y cómo estamos contaminados, manipulados y vamos como borregos tras el “líder” sin ni siquiera cuestionarnos nada, solo repitiendo lo que alguien dijo en los medios o lo que posteo en una red social o tam sencillo como: eso fue lo que me dijeron que hiciera.

Estamos mal porque veo cómo una asesora de servicio en la Prepagada critica y despedaza a otra que no atendía al cliente porque se sentía mal. Sin ni siquiera preguntarle el porqué, ni tener la más mínima consideración con ella. Sin piedad la juzgó como si supiera todo lo mala que era, lo mal que actuaba y decía lo que decía sin siquiera escucharla. Y todos los demás en complicidad critican y asienten con la cabeza como si tuvieran derecho de oprimirla con su acusación infundada. Que fácil es juzgar y odiar.

Y todos los días son iguales, me entero de algo similar o peor de detestable. Gente juzgada sin razón, atacada por la rabia, la envidia y el resentimiento. Gente calumniada por ser buena en lo que hace o más solo por ser más bonita que el promedio. Estoy cansada de esto de ese “así son las cosas aquí” Así, así de mal, a la manera cruel y despiadada de este mundo. Sin compasión.

Estamos mal. No son los demás!!! Somos nosotros!!! No son los políticos!!! Somos nosotros!!! Piénselo. Cuantas veces ud se enfurece con alguien porque dice algo que a ud no le parece y se apresura a juzgarlo, criticarlo y hasta atacarlo embutiéndole su verdad a las malas. Esta bien que usted opine lo que piensa y comente su posición siempre y cuando no ataque directamente a otro con la intención de lastimarlo. Me pasó siempre, me pasó todo el tiempo, cuando me enfermé, cuando me engordé, cuando me divorcié, cuando renuncié al trabajo, cuando tuve hijos, cuando me enamoré de nuevo, me pasó siempre y es algo cotidiano, como hace poco que una persona a la que consideraba grata en mi vida me elimino de la suya y me atacó porque hice un comentario general acerca de la ignorancia de algunas personas al juzgar a un candidato presidencial sin conocer bien su propuesta y su trabajo. Este “amigo” se lo tomo a personal y me eliminó, no sin antes bloquearme, insultarme y pidiéndome que dejara de creerme más inteligente que los demás…cómo si yo lo hiciera… y me mando a pensar en el futuro de mis hijas… cómo si no lo hiciera… y así nuestra relación cordial y amistosa fue ignorada, el tiempo compartido, las risas, la buena onda, todo lo tiró a la basura como si ese cariño no fuera más valioso que mi opinión acerca de la desinformación antes del voto… me dio tristeza eso y así me pasan y a otros les pasan cosas que veo todos los días.

La gente enfrentada por todo! Y juzgando a todos por todo sin la más mínima probabilidad de aceptase unos a a otros como son. Estamos mal, Mal! Encontramos una muy mala manera de vivir y lastimar a los demás sin aportar nada.

Por qué somos así??? Por qué no estamos dispuestos a escuchar al otro??? Por qué??? Por qué si le molesta algo que hace o dice alguien y eso le afecta, no le pregunta y sale de dudas. Concilie, converse, negocie si es que tanto le molesta. Pero no! Es más fácil juzgar. Sabe por qué? Porque ud y yo nacimos en un mundo feo donde la humanidad está corrompida por la ambición de éxito y la estúpida competencia para desacreditar hasta ridiculizar al otro, eso es es mejor que amarlo, entenderlo, apoyarlo, comprenderlo y conciliar.

Para mi esa es la cuestión. El mundo ya no tiene casi nada lindo. Es feo y está lleno de odio, rabia y resentimientos. No hay espacio para las diferencias. Y pues yo hoy en medio de la tristeza veo al mundo más y más feo. Lo veo feo en la cara de juicio, de desprecio, de desconfianza, lo veo feo por todas partes a través de la mezquindad, el chisme, la envidia y el orgullo. Lo veo feo feo al mundo lleno de la basura disgregadora de la intolerancia, el racismo, la violencia de género, la homofobia, el abuso, la muerte, el desprecio y toda esa mierda que nos separa y nos enfrenta. Qué pasa???Nadie va a hacer nada??? Todos nos vamos a quedar ahí sentados sin hacer nada???

Aunque se que todo eso tiene un propósito, sucede y está ahí por algo, hoy estoy cansada de tanta intolerancia de las personas por las ideas contrarias de los demás, cansada de los juicios a priori porque alguien es gay o mamerto o facho o alcoholico o enfermo o sordo o lo que sea…. estoy profundamente decepcionada de las constantes críticas y cuestionamientos acerca de la forma como la gente expresa su opinión cómo si no tuviera derecho. Me cansé mal. Siento que tratando de ser tolerante, amable, comprensiva y amorosa la mayor parte del tiempo no estoy logrando nada. Estoy muy triste y pienso que este mundo está perdido.

Pero seguro mañana se me pasa…